| Más cotilla que Facebook |
| Domingo, 26 de Julio de 2009 23:09 | |||
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Hace unos días recibí un correo de esos que advierten de los peligros de Facebook: que si te espían, que si pueden secuestrarte, hasta asesinarte... Curiosamente siempre me llega a través de contactos que tienen poca información en sus respectivos perfiles o que ni siquiera participan en ninguna red social. Quienes escriben estas cosas le dedican bastante tiempo -y palabras- cada vez que se pone de moda alguna red social en la Red. Nunca había hecho demasiado caso a estas chorradas que circulan y mucho menos dedicar unas líneas. Pero hoy lo haré antes de que me envíen la noticia de la que se hacen eco algunos periódicos de que algunos usuarios de Facebook han sido víctimas de estafas a través de aplicativos basados en Facebook, principalmente tests. Aquellas conductas y este tipo de noticias no favorecen en nada el uso de Internet y siembran el pánico entre aquéllos que desean incorporarse o que lo han hecho recientemente, pues temen lo más insospechado. De forma infundada, claro. A quienes nos dedicamos a esto o son usuarios avanzados nos provoca risas. Desde que Facebook irrumpió fuerte en España investigo el uso que hacen algunos personajes públicos de esta y otras redes: políticos, actores, actrices, músicos... Algunos he descubierto dónde viven y su número de móvil desde portales públicos que ellos no controlan y que no son ninguna red social. Buscaros aquí, por ejemplo. Curiosamente aparecen los nombres y domicilios particulares de uno de los perfiles que más celos tienen de su intimidad, los médicos. A mi amigo Víctor le encantará. Tampoco es difícil acceder a la información de muchas personas a través de sitios que no son ninguna red social. Por ejemplo, los respectivos boletines oficiales en los que se publican decretos, sanciones, nombramientos, asignaciones, sentencias, con nombres, apellidos, número de identificación, propiedades... En cualquier caso, ya se trate de una red social o no, lo que debe imperar es el sentido común. En este último correo recibido, comentaban que algunos secuestradores en Méjico utilizan Facebook y otras redes sociales para obtener datos de posibles víctimas que airean su fortuna en sus perfiles de Facebook. ¿Acaso las casas, coches y yates ostentosos que existen en muchísimas ciudades del mundo no son también una buena pista para cualquier delincuente? En la mayoría de redes sociales tenemos la opción de configurar nuestras opciones de privacidad, determinando así, quien accede o no a la información que queremos mostrar. Me llama mucho la atención que esta opción existe en casi todos los sitios de la Red considerados seguros pero en cambio, no existe esta opción en otras bases de datos de las que formamos parte: bancos, empresas de telefonía, grandes comercios que nos facilitan tarjetas para espiarnos. Luego también hay que tener en cuenta que algo está cambiando pues el comportamiento de los usuarios de la red ha sido siempre desde los comienzos el de compartir. Facebook y otras redes antes de Facebook lo que han hecho ha sido elevar a la máxima potencia los perfiles de usuario, que era algo que había en todas las redes en las que era necesario identificarse. Mucho antes de Facebook, la gente ya contaba en el messenger lo que estaba haciendo y los había que agregaban a cualquier persona a su red de contactos. Tal vez ahí sea el único punto en el que esté de acuerdo en que puede haber peligro, pues no soy muy partidario de agregar a gente a la que no se conoce de nada y mucho menos utilizar aplicativos, programas o herramientas de empresas poco conocidas. Ante la duda, mejor buscar en Google información sobre la empresa o los usuarios que vamos a agregar o con quienes vamos a trabajar. En mi perfil de Facebook tango bastantes solicitudes de amistades de gente que no conozco y siempre les escribo preguntando por qué quieren agregarse a mi red. En mi caso, tengo claro que hago un uso profesional y personal de la Red. Y siempre de forma diferenciada. Supongo que eso es lo principal que debe plantearse una persona antes de abrir cualquier cuenta. El tema de no mezclar la parte personal con la profesional ha sido también muy advertida y comentada por los gurús de recursos humanos y sus estrambóticas teorías. Tanto que comentan que cuando van a contratar a alguien miran sus perfiles en la Red, lo que se llama la reputación digital. Pero estoy seguro que muchos de ellos ni tienen cuenta en Facebook, ni serían capaces de abrir una cuenta. Por otra parte, creo que la sociedad ha cambiado, y además de trabajar, solemos divertirnos, y nos encanta compartir nuestros momentos de diversión, o casi todo aquello que realizamos a diario. Es un hecho y las estadísticas así lo demuestran. La mayoría no somos ni la Familia Real ni el presidente del gobierno. Somos gente normal que hacemos cosas normales. ¿Quién no ha ido a una fiesta? ¿Quién no se ha disfrazado? ¿Hay que ser tan hipócritas? Supongo que en Recursos Humanos están más acostumbrados. Justamente las nuevas políticas de gestión del capital humano (que no recursos humanos) basadas en nuevas empresas de ámbito innovador o tecnológico – que no necesariamente tiene que ser lo mismo- tienen en cuenta precisamente que sus candidatos o trabajadores sean usuarios activos de redes sociales, principalmente relacionadas con sus respectivos sectores. Esto escapa sin duda a los metemiedos de la Red, que en lugar de entrar y profundizar sobre estas redes predican lo que no practican.
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| Última actualización el Martes, 28 de Julio de 2009 22:37 |
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