Aunque es un festival de Jazz, hubo una mezcla de todo: swing, latin jazz, tango... El lugar acompañaba, y la noche. Tanto, que me dejé llevar por la música y me perdí. De vez en cuando, regresaba cuando irrumpían las campanas del reloj y los aplausos. ¡Ah! los aplausos, me encanta este lenguaje, cuando es sincero. Tal vez si en el mundo hubiera más aplausos y más música todo iría mejor.